Jovenes del TolimaLa frase “en la juventud está el futuro de la sociedad” bien puede sonar a cliché y sin embargo, en ella se encuentra condensada toda nuestra esperanza como país, una juventud bien educada, activa laboralmente, con costumbres sanas y que participe constantemente en los asuntos públicos es receta ya comprobada hacia una democracia moderna, incluyente y duradera.

Sin embargo los jóvenes no contamos hoy con las herramientas para canalizar nuestras energías en favor del progreso nacional, ello puesto que la educación es costosa, las actividades culturales y deportivas son subvaloradas, las fuentes de empleo son escasas y las dificultades del país en infraestructura, asistencia técnica, seguridad, y crédito bancario hacen que crear empresa sea casi una odisea, el resultado de todos estos factores que padecemos en conjunto ha sido la fuga constante de jóvenes emprendedores y de promesas científicas y deportivas a otros países que valoran más su inagotable energía juvenil generadora de progreso social.

Ahora bien, este fenómeno también se replica a nivel nacional de regiones a regiones del país, en el Tolima por ejemplo la situación ha tomado un cariz preocupante, en solo Ibagué la capital del departamento, el desempleo se ubicó en el mes de octubre en un penoso 13,9% según informes del Departamento administrativo nacional de estadística, ubicando a la ciudad como una de las que padece mayor desempleo a nivel nacional solo superada por Quibdó, Armenia, Cúcuta, Popayán y Florencia, esto ha motivado a los jóvenes del departamento a prestar sus servicios y energías en otras regiones del país.
De ahí que el departamento del Tolima este año solo haya aportado al Producto interno bruto de la nación un muy mediocre 0.07 % superado por otros departamentos con similares o menores oportunidades de desarrollo cuyo aporte al PIB fue mayor como en el caso del Cauca, Magdalena, Nariño, Huila, Casanare y La Guajira, estas cifras son preocupantes y más cuando las autoridades regionales actuales muestran poco interés en temas claves para mejorar la productividad y el desarrollo como las vías terciarias, la educación, la seguridad y los servicios públicos.

En este escenario surge para el conservatismo tolimense la oportunidad y el deber cívico de corregir el rumbo, de ofrecerle a la juventud del departamento oportunidades concretas para desarrollar sus talentos, y desarrollar de paso la región, de pavimentar el camino a las futuras generaciones, de hacer que el Tolima vuelva a ganar la relevancia que su ubicación geográfica, la calidez y talento de sus gentes y su importancia histórica siempre ha tenido en el concierto nacional.

El Tolima necesita de ese conservatismo con ideas, de ese conservatismo que genera valor agregado en la región, ese conservatismo que construyo los distritos de riego de Saldaña, el espinal, y del sur del departamento en el gobierno del presidente Mariano Ospina Pérez, de ese conservatismo de francisco Peñalosa castro que como gobernador desarrollo físicamente el Tolima y como alcalde de Ibagué creo el concepto de ciudad con avenidas, acueductos y servicios públicos que hoy conocemos, es ese el conservatismo al que hay que apostarle porque son esas las necesidades de las gentes del Tolima y en especial de su juventud.

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